Formación Activa Profesional | DESDE EL EGOCENTRISMO AL DESCENTRAMIENTO (SOCIALIZACIÓN)

DESDE EL EGOCENTRISMO AL DESCENTRAMIENTO (SOCIALIZACIÓN)

11 Jul DESDE EL EGOCENTRISMO AL DESCENTRAMIENTO (SOCIALIZACIÓN)

El niño va pasando por una serie de etapas necesarias para el desarrollo de su autoafirmación personal.

Durante el transcurso de los primeros meses de vida del niño existe una unidad madre-hijo que va extendiéndose a las personas que lo cuidan. En este tiempo la única presencia percibida por el niño, tanto material como emocional, es la del adulto; los otros niños no figuran en absoluto.

A partir del año de vida va produciéndose en el niño un proceso de separación respecto a los adultos. Va a percibir a los otros niños como elementos perturbadores que provocan una disminución en la satisfacción de sus necesidades (cuidado, atención, afecto).

Hasta los cuatro años aproximadamente el niño atraviesa una etapa egocéntrica; quiere decir que el niño es incapaz de ponerse en el punto de vista de otra persona, sólo es capaz de ver las cosas desde sí mismo. Existe una extremada valoración del “yo”; ya empieza a interactuar con otros niños y con los adultos, pero sus relaciones están muy influenciadas por ese egocentrismo, es decir, que los otros niños son considerados como objetos que pueden ser usados según sus estados de ánimo. También existe un predominio de sus propios deseos sobre el resto de los niños.

A partir de los cuatro años y hasta los cinco, se inicia una etapa de colaboración en la que los otros niños y los adultos son considerados como colaboradores para la realización de una actividad determinada. Las interacciones con los demás ya no van dirigidas a la satisfacción de sus deseos, si no a realizar conjuntamente alguna actividad como jugar, modelar, construir, etc.

A partir de los siete años aproximadamente empieza una etapa de cooperación. Es la etapa del compañerismo en la que los otros  niños son considerados como socios a los que se puede admirar, temer o  competir con ellos. Se produce una fuerte interiorización y aceptación de las normas sociales que equipa al niño para el establecimiento de relaciones de cooperación y de coordinación de esfuerzos para lograr un objetivo común.

Joaquín Tesón