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LA PIEL DEL RECIÉN NACIDO

25 Jul LA PIEL DEL RECIÉN NACIDO

La piel del recién nacido es muy fina y está cubierta de una capa de grasa llamada Vérnix caseosa, que sirve para protegerla de las inclemencias ambientales y que se reabsorbe a las pocas horas.

También presenta un vello muy fino en los hombros, los brazos y espalda llamado lanugo.

El lanugo sale durante el tiempo de gestación y en su mayoría se cae antes del nacimiento. Sin embargo permanece en ciertas partes del cuerpo después del nacimiento para desaparecer espontáneamente a los pocos días de vida.

El color rosado en todo el cuerpo es la primera característica que puede observarse en el recién nacido a término o a tiempo, aunque en ciertas partes del organismo este color puede ser más intenso, como un tono azulado en las palmas de las manos y las plantas de los pies.

Dos o tres días después del nacimiento, la piel del recién nacido puede tornarse de color amarillento, primero la cara, después la espalda, abdomen y extremidades, lo que se conoce con el nombre de ictericia fisiológica, se debe a la insuficiencia transitoria de las funciones del hígado.

A los 2 ó 3 días, cuando ya la respiración es perfectamente eficiente, son destruidos gran cantidad de glóbulos rojos. Cuando se descomponen los glóbulos rojos se produce un pigmento amarillo que se llama bilirrubina, que el hígado a veces no puede eliminar con la suficiente velocidad, ésta no puede llegar al intestino, regresa a la sangre y se deposita en la piel. Esto hace que la piel y el blanco de los ojos se pongan amarillos.

Un niño con ictericia fisiológica necesita cantidades extras de líquido y ser expuesto al sol. A veces se trata la ictericia con rayos ultravioletas de tubos fluorescentes especiales (fototerapia), sólo cuando la bilirrubina está por encima de 20 mg. ya que puede dañar al cerebro.

La mayoría de los casos no son causa de preocupación y suele desaparecer a los 4, 10 ó 15 días.

La ictericia fisiológica es más frecuente en los nacidos prematuros y casi nunca se da en los hipermaduros. En general se da en 2/3 de los niños.

 

Joaquín Tesón.

 

 

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