En el capítulo 14 de #TalentoActivo, conversamos con Jaime Aguado, exalumno de Formación Activa y fundador de Huānlin Escuela Canina, quien nos comparte su experiencia al convertir su pasión en su profesión y explica por qué entender las emociones es la base del adiestramiento canino respetuoso.
El camino en Formación Activa
Jaime nos comparte cómo fue su experiencia estudiando el Curso de adiestramiento canino en Formación Activa y de qué manera la metodología del programa encajó con su visión de la profesión.
Durante la conversación, Jaime destaca el papel fundamental que tuvo su tutor durante la etapa práctica:
«Gaspar fue el que me motivó a dar el paso para trabajar por mi cuenta. Me dijo que leía muy bien a los perros, y me dio la motivación para poderme dedicar a esto de forma profesional».
Además, resalta la cercanía y el trato humano de todo el equipo formativo como uno de los puntos clave de su aprendizaje.
Otro de los aspectos que más valora de su paso por Formación Activa es la flexibilidad y la actualización constante del temario, adaptado a las últimas novedades del sector:
«Me ha gustado un montón porque no es un curso cerrado. Si Gaspar ve un curso potente, a las dos semanas ha cambiado el temario para incluir lo nuevo. Es una visión muy amplia y abierta a todo lo que se vaya presentando».
Las emociones detrás de la conducta
En cuanto a la metodología de adiestramiento, Jaime hace hincapié en la necesidad de cambiar el foco: en lugar de castigar o reprimir un comportamiento indeseado, el trabajo real consiste en entender la emoción de fondo que lo origina y guiar al guía para que aprenda a gestionarla.
Para Jaime, la prioridad es comprender qué está sintiendo el perro en cada situación antes de intentar corregir la conducta visible:
«Yo trabajo sobre todo la emoción del perro. Si tu perro le ladra a otros perros no es porque sea un macarra o un mal perro, es porque tiene una emoción que no sabe gestionar. Hay que trabajar la calma, que el perro sea un perro tranquilo y feliz».
Sin embargo, para lograr ese equilibrio emocional en el perro, nos explica que gran parte del trabajo requiere empatía y psicología orientada a las familias. Al preguntarle sobre las dificultades de esta profesión, Jaime lo tiene claro:
«Al final, en el adiestramiento canino lo difícil es educar a los dueños. Es cambiarle un poco su forma de ver las cosas, es un poco más psicología humana que psicología animal».
Emprender en el sector del adiestramiento canino
Teniendo en cuenta esta visión integral del adiestramiento, analizamos la viabilidad de convertir esta vocación en un proyecto de vida a tiempo completo y la enorme satisfacción que aporta el trabajo diario.
Al hablar sobre las oportunidades y los temores iniciales al emprender, Jaime anima a dar el paso a quienes sientan esta vocación:
«A día de hoy hay más perros que niños, campo laboral hay de sobra. Tienes muchas dudas al principio de si lo estoy haciendo bien... Porque tú no estás trabajando con un ordenador, estás trabajando con perros que tienen un problema y con familias que están ya superadas. Pero cuando ves que va saliendo todo bien, la verdad es que te da alas y te motiva un montón».
Sobre el momento actual de su proyecto personal, añade:
«Ahora mismo estoy creando mi propia empresa, que es Huānlin Escuela Canina, y poco a poco creciendo. Estoy contento porque está creciendo de forma estable y potencialmente subiendo».
Y al resumir qué es lo que más le gratifica de su trabajo diario, concluye:
«Lo más gratificante sin duda alguna es ver la mejoría del perro cuando aplicas las técnicas, ver cómo empieza a tener calidad de vida y cómo aprende a gestionar sus emociones».
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