El trabajo de quienes cuidan a personas dependientes es esencial, pero también exige una enorme entrega emocional y física. En el Capítulo 08 de Talento Activo, el podcast Formación Activa, conversamos con Miluska Barreto, alumna del curso de Auxiliar de Enfermería, quien nos invita a reflexionar sobre la importancia de reconocer el agotamiento, pedir ayuda a tiempo y reivindicar el valor del autocuidado en el sector sociosanitario.
El síndrome de burnout surge como consecuencia del estrés crónico en el entorno laboral. En la atención sociosanitaria, se manifiesta de forma progresiva a través de varios síntomas claros:
Agotamiento emocional y físico: Sensación constante de cansancio que no desaparece tras periodos breves de descanso.
Trastornos del sueño y ansiedad: Dificultad para conciliar el sueño, insomnio recurrente e incapacidad para desconectar de las responsabilidades del trabajo al llegar a casa.
Despersonalización: Distanciamiento emocional o irritabilidad involuntaria en la interacción diaria con los usuarios o familiares.
Como señaló Miluska durante la entrevista, el primer obstáculo suele ser el autocuestionamiento:
"Al principio cuesta aceptarlo. Piensas que descansarás un fin de semana y se pasará, pero cuando hay ansiedad o insomnio, es momento de asumir que necesitas apoyo profesional".
Recomendaciones para cuidar la salud mental
Tras formarse con nosotros como Técnico Auxiliar de Enfermería y su experiencia en la atención a adultos mayores, Miluska resume las claves fundamentales que cualquier profesional del sector sanitario o cuidador familiar debería aplicar en su día a día:
Conocer a fondo la enfermedad del usuario:
"Lo primero sería conocer bien la enfermedad, estudiar mucho. Si nosotros nos informamos sobre la enfermedad, nos vamos dando cuenta de cómo los podemos ir llevando, evitamos estresarnos y evitamos no atender a esa persona como tiene que ser."
Reconocer el agotamiento sin culpa:
"Aceptar que en algún momento nos vamos a cansar. No debemos callar el hecho de sentirnos cansadas o agotadas."
Buscar momentos de desconexión:
"Organizarte para sacar un pedacito de ese día y hacer lo que más te guste: caminar, hacer ejercicio o bailar. A mí me gusta mucho bailar y me ayuda muchísimo."
Saber pedir ayuda: "Por último, hay que pedir ayuda cuando sea necesario." Asimismo, hizo hincapié en romper los tabúes que aún rodean a la asistencia psicológica:
"Tenemos la idea de decir: 'El psicólogo es para personas enfermas'. Es necesario pedir ayuda, porque a veces lo queremos dar todo y, por dar todo, nos quedamos afectadas. Me di cuenta de que tenía que dar espacio tanto para mí como para el usuario, porque si yo no estoy bien, no puedo dar una buena atención."
¿Quieres profundizar en cómo prevenir el desgaste en el cuidador, descubrir estrategias para gestionar la salud mental, aprender a adaptar el hogar para personas dependientes y conocer la inspiradora historia de Miluska?
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